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Crisis social y cambio de constitución en Chile ¿Sigue Perú?

Perú está pasando por uno de sus peores momentos a nivel económico y político–social.

En cuestión de 10 días hemos tenido tres presidentes distintos, y la población ha salido a protestar a las calles de una forma que no se veía desde hace 20 años (en la Marcha de los Cuatro Suyos en el 2000) y que muchos analistas decían ya no podía pasar en Perú.

Hoy hay un gran descontento y se escuchan voces promoviendo un cambio total de la constitución. Chile se encuentra ya en ese proceso, y se hizo hace poco en Bolivia (´09) y Ecuador (´08). Hace más tiempo ocurrió también en Venezuela (´99) y Argentina (´94). Y antes de eso Perú (´93), Colombia (´91) y Brasil (´88) también cambiaron su constitución.

En los casos más antiguos, los cambios se hicieron para corregir problemas estructurales, heredados de los gobiernos militares, y los resultados fueron en general buenos. En los más recientes se intentaron cambios de rumbo para darle un enfoque más social al estado, y los resultados fueron malos.

Hoy parece que el tema de la constitución regresa a la agenda en Perú, y que estaríamos siguiendo el rumbo de Chile.

¿Qué pasó en Chile? ¿Sigue Perú? ¿En qué nos parecemos y en qué no? ¿Cuál es el principal riesgo que corre nuestro país? ¿Cómo afecta a nuestras inversiones? ¿Existe una oportunidad en Perú? ¿Qué recomendamos?

¿Qué pasó en Chile?

Después de un año de protestas y crisis, la población chilena participó en un referendo (votación) y decidió, por amplia mayoría, llamar a una convención constitucional, para reescribir totalmente la constitución.

En los últimos 10 años el crecimiento económico chileno se desaceleró mucho. El descontento ciudadano, la desigualdad económica y el rechazo al “legado del gobierno militar de Pinochet” (bajo cuyo gobierno se escribió la constitución actual) fueron capitalizados por grupos que buscan cambiar el sistema.

La población reclamó un cambio al modelo actual (donde el estado no provee servicios, sino solo supervisa y controla los servicios que proveen los privados) y que por décadas hizo de Chile el país más exitoso de Latinoamérica. Los chilenos ahora quieren un sistema más social y representativo, donde el estado haga más y responda más a lo que quiere el pueblo.

Hoy Chile empieza un proceso largo. Durante el siguiente año se van a reescribir las reglas de juego (la constitución) y, sobre ésta, las leyes que regulan los derechos y obligaciones de las personas, las empresas y el estado.

El objetivo es producir un nuevo documento, que funcione y supla mejor las necesidades y deseos de la población, y que regrese a Chile a la senda de crecimiento.

El costo de este proceso es la incertidumbre política, social y económica, por la que van a pasar hasta que las cosas estén claras, y que puede demorar la inversión privada que Chile hoy tanto necesita para salir de la crisis económica generada por la pandemia.

¿Sigue Perú? ¿En qué nos parecemos y en qué no?

Si, parecería que sigue Perú. Estamos en ese camino.

El crecimiento económico peruano también se desaceleró mucho en los últimos 10 años. Nuestro modelo (mucho menos liberalista que el chileno) también generó mucha riqueza y nos llevó a convertirnos en uno de los países más exitosos de Latinoamérica.

En el Perú también hay mucha desigualdad. Hay un segmento grande de la población que también está descontento con un sistema político que sienten que no los representa, y que está siendo influenciado por algunos grupos interesados en cambiar el modelo hacia un sistema de corte más social.

La población quiere un cambio, y poco a poco se está cimentando la idea de que la solución es cambiar el enfoque y las reglas de juego que rigen nuestra sociedad (la constitución).

A diferencia de Chile, el Perú no redujo el aparato estatal a su mínima expresión (Chile privatizó todo, incluyendo la educación y la salud). El Perú tiene servicios estatales, que generan un costo al estado pero que no satisfacen a la población.

El Perú no ha invertido lo suficiente, ni cuenta con la cantidad ni calidad de infraestructura que hay en Chile (transporte, irrigación, servicios, salud, educación). Cualquier mejora en este frente necesitaría un incremento importante de presupuesto por parte del estado, o de una fuerte inyección de inversión de capital privado.

El grado de informalidad económica en Chile es menor al 30%, mientras que en Perú es mayor al 70%. Esto hace que Chile cuente con un potencial de recaudación tributaria mucho más grande, y que le permitiría abordar temas sociales y suplir necesidades populares sin asfixiar a su sector formal.

¿Cuál es el principal riesgo que corre nuestro país?

El pensar que un cambio total de la constitución (o, por el contrario, que el mantenerla exactamente como está) va a solucionar a los problemas que tenemos.

El Perú está pasando por una de sus peores crisis (sanitaria, económica, social y política).

Cambiar completamente una constitución es parecido a “patear el tablero” y empezar de nuevo. Esto incrementa el riesgo porque genera incertidumbre y demora en la inversión privada hasta que las cosas estén claras.

No hacer nada, y dejar las cosas como están, es hacer que los problemas sigan creciendo. Esto incrementa el riesgo porque genera más descontento social, más violencia y más extremismo.

Queda claro que hay que darle soluciones a los problemas de fondo que tiene nuestro país. Pero un cambio total (o un no cambio) de la constitución debería ser un posible resultado de esas soluciones, mas no un objetivo en sí mismo.

¿Cómo afecta a nuestras inversiones?

Con respecto a tus inversiones, el Portafolio Modelo Gamnic (PMG), base sobre la cual diseñamos los portafolios de nuestros clientes, no tiene ninguna exposición a Perú desde marzo de este año por lo que esta situación no genera un impacto en el portafolio.

El PMG se encuentra invertido en fondos de las acciones y los bonos de las principales empresas de Estados Unidos (EEUU), en dólares y a través del mercado americano.

Situaciones como ésta validan nuestra tesis de estar invertidos en los instrumentos, monedas y mercados más seguros.

¿Existe una oportunidad en Perú?

Creemos que no, por el bajo riesgo que buscamos.

En Perú, siempre van a existir oportunidades en el sector real, para tus negocios y para especialistas en algunos segmentos (bienes raíces, capital privado, etc.). Estas oportunidades implican un alto potencial de retorno y, en esa línea, dependen de los riesgos de cada industria y/o segmento.

La economía peruana está aún en un momento delicado y se puede poner peor antes de recuperarse. Si bien la oferta de productos y servicios se está reactivando, aún falta que la demanda (el consumo), la inversión y el empleo se activen de manera suficiente para poder pensar en una reactivación económica.

El riesgo de un cambio de constitución puede hacer que se demoren los grandes proyectos y se posponga la inversión privada hasta que las reglas de juego estén claras.

Adicionalmente, tenemos elecciones presidenciales y congresales en Abril que, dependiendo del resultado, podrían generar aún más incertidumbre.

Invertir hoy en Perú representa un alto nivel de riesgo que no está alineado a nuestro objetivo de cuidar dinero.

¿Qué recomendamos?

Recomendamos mantener el dinero que quieres cuidar en dólares, la moneda más sólida y segura del mundo, y con un enfoque muy conservador en las principales empresas de EEUU.

Recomendamos limitar las cuentas e inversiones en soles para aquello que se planea utilizar, en soles, en los próximos 6 meses.

Limitar también las inversiones (o activos) con riesgo local (Perú) o Latinoamericano, en donde los efectos de la pandemia y las crisis sociales aún son inciertos.

El portafolio está hoy en su posición más conservadora desde que comenzamos hace 11 años. A la fecha ya viene rindiendo más de +5% neto en dólares en lo que va del año (eso equivale a casi +14% en soles).

Por nuestro lado, estamos monitoreando muy de cerca lo que viene sucediendo en el Perú y la región.

Si hubiera algún ajuste que hacer, te mantendremos informado para que juntos y de manera oportuna tomemos las mejores decisiones.