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Productos Estructurados, ¿Cómo funcionan?

En los últimos años, los productos estructurados proliferaron porque ofrecían proteger el capital obteniendo una rentabilidad atractiva en un escenario de alta incertidumbre.

Con la pandemia, los mercados globales de inversiones experimentaron una de las caídas más grandes y rápidas de la historia.

Los productos estructurados no fueron ajenos a esa realidad. Algunos se vieron afectados negativamente porque la caída de los instrumentos que los componen, superó los límites en los que el producto protege el capital.

Generalmente, los productos estructurados están compuestos por una mezcla entre bonos, depósitos e instrumentos “derivados”. Si bien, la mayor parte del capital se invierte en bonos de buena calidad que tienen como objetivo proteger el capital, este no siempre es el caso.

Frente a eventos de deterioro crediticio, como el que viene sucediendo en la actualidad, algunos bonos, sobre todo los de países emergentes, ponen en riesgo la protección del capital.

¿Qué es un producto estructurado? ¿Cómo funciona? ¿Qué es un derivado? ¿Qué considerar al momento de evaluarlo? ¿Qué recomendamos?

¿Qué es un producto estructurado? ¿Cómo funciona?

Generalmente es una mezcla entre bonos e instrumentos “derivados”. La mayor parte del dinero se invierte en bonos que tienen como objetivo proveer la protección de capital del producto.

El resto del dinero se invierte en instrumentos “derivados” (como las opciones) que tienen como objetivo incrementar el potencial de rendimiento del producto.

El resultado final del producto viene de la combinación entre el rendimiento del bono y el rendimiento de los “derivados”, menos los costos y comisiones del producto.

¿Qué es un derivado?

Es un tipo de inversión (generalmente en la forma de un contrato) que permite apostarle a la dirección y a la magnitud de cambio en el precio de algo en un plazo determinado.

La diversidad de instrumentos “derivados” que existen en el mercado permite exponer al producto, de manera artificial, al comportamiento de casi cualquier tipo de inversión (acciones, bonos, monedas, commodities como los metales, tasas de interés, etc.).

¿Qué considerar al momento de evaluarlo?

Antes de invertir en un Producto Estructurado es importante tomar en cuenta principalmente las siguientes cuatro características:

  1. Complejidad:

Normalmente utilizan instrumentos de inversión llamados “derivados”. Los “derivados” apuestan a la dirección y la magnitud de movimiento de otras inversiones. Son instrumentos difíciles de monitorear y muchas veces costosos.

En momentos de incertidumbre, como la crisis del 2008 o los primeros meses de este año, una inversión que utiliza “derivados” puede ser complicada de evaluar, medir y/o vender.

Si no te sientes cómodo con la complejidad, la manera de invertir es buscando simplicidad y transparencia en tus inversiones. Eso te da la tranquilidad de poder monitorear y entender a profundidad como está invertido tu dinero.

  • Liquidez

La mayoría tienen un plazo previamente definido de vencimiento (generalmente entre uno y dos años). Si necesitas salir antes (por miedo a estar invertido, salud, viaje, etc.), el precio de venta reflejará las condiciones del mercado en ese momento, en cuyo caso la protección no funciona.

El precio de venta podría darse a pérdida, y sin considerar los costos que ya fueron pagados. Esto se amplifica porque los instrumentos “derivados”, por su naturaleza, son inversiones volátiles. La dificultad de conseguir un comprador para una inversión tan específica como esta, puede castigar aún más el precio de venta.

Si no te sientes cómodo con la falta de liquidez, la manera de invertir es buscar la mayor liquidez porque te permite tomar control sobre tu dinero. Te permite decidir sin dificultad si deseas mantenerte invertido o salir de una inversión. Por eso uno de los pilares más importantes al momento de invertir es hacerlo a través de los instrumentos más líquidos del mundo.

  • Costo

La estructura sobre la cual están diseñados está cargada de varios niveles de costos. Primero invierte en el bono, que para ser adquirido puede incurrir en costos de corretaje que fluctúan entre 1.5% y 3% de lo invertido. Luego invierte en instrumentos “derivados” que tienen costos de entrada que fluctúan entre 5% y 10% del monto invertido.

Adicionalmente, anualmente la empresa que estructuró y colocó el producto estructurado cobra costos de administración que generalmente ascienden entre a 1% y 2.5% + IGV sobre el total de la inversión.

Puede existir también un costo de rescate anticipado que normalmente asciende a 10% del monto rescatado. Todos estos costos, que muchas veces pasan desapercibidos, reducen directamente el rendimiento final de la inversión.

Si no te sientes cómodo invirtiendo con altos costos, la manera de invertir es enfocarse en instrumentos eficientes en costos que te permitan incrementar tu rendimiento final. Aunque suena contra intuitivo, en el mundo, las inversiones con mejores rendimientos y más transparentes son generalmente las que tienen menor costo.

  • Riesgo

La protección de capital y la ganancia potencial solo aplican en la fecha exacta de vencimiento del producto. En el intermedio, el valor del producto puede variar significativamente, considerando el componente de alta volatilidad de los instrumentos “derivados”.

La protección de capital depende de la solidez del bono adquirido dentro de la estructura del producto. Si bien los bonos son considerados inversiones seguras y que siempre pagan, no siempre es así. En momentos difíciles, los bonos pueden sufrir pérdidas importantes en su precio e incluso perder todo el capital (“default”).

Los bonos, al igual que todos los instrumentos de inversión, están expuestos a distintos riesgos que muchas veces no son tan perceptibles. Antes de invertir es importante revisar la solidez crediticia (espalda financiera de la empresa), los riesgos del mercado donde se encuentran (los mercados emergentes son más riesgosos) y el plazo del bono (a mayor plazo, mayor volatilidad en su precio).

Si la fecha de vencimiento del producto coincide con un periodo de crisis, la protección de capital podría no funcionar o demorar más de lo deseado en devolver el capital.

Si no te sientes cómodo tomando riesgos imprevistos, la manera de invertir es teniendo claro los riesgos asumidos. Para poder mantener la disciplina de invertir el dinero a largo plazo es clave que el riesgo este alineado con tus objetivos de inversión de largo plazo.

¿Qué recomendamos?

No sugerimos hacer inversiones complicadas y que no son fáciles de monitorear. Cuando las cosas van mal y entiendes la inversión, mantienes el enfoque en el objetivo. Cuando las cosas van mal y la inversión es complicada, se genera mucha ansiedad.

Todos los factores anteriores (complejidad, poca liquidez, alto costo, alto riesgo) hacen difícil entender la relación entre riesgo y rentabilidad de los productos estructurados.

Cuando las cosas van bien, la protección no es necesaria y generalmente estos productos cumplen, pero a un costo alto. Cuando las cosas van mal, muchas veces se excede el límite de protección, el producto no cumple y se hace evidente el riesgo real del producto (la solidez del bono que usan de protección).

Nuestra recomendación es invertir en un Fondo conservador que invierta principalmente en las acciones y bonos de las mejores empresas de Estados Unidos, país que ha demostrado consistentemente su capacidad para cuidar y hacer crecer el dinero.

Invertir en instrumentos con mucha liquidez, limitando los riesgos en los malos momentos y capitalizando el rendimiento en los buenos.